Todo empezó en 2010, sin manual, sin maestro y sin demasiado plan. Belén era una estudiante del interior viviendo en Corrientes capital y necesitaba generar algo propio y para eso, tenía las manos dispuestas a aprender.
Todo empezó de manera autodidacta, descubriendo el oficio de la marroquinería mientras lo practicaba. Primero fue Carteras Mebe, luego Belén Marroquinería y después Belén Carteras de Diseño. Nombres que cambiaban porque la marca todavía estaba buscando su identidad, igual que ella. El punto de inflexión llegó con una capacitación para emprendedores donde, entre tantas cosas, le explicaron algo que le quedó grabado: el nombre de una marca tiene que poder diferenciarse, tiene que ser tuyo de verdad. Y ahí arrancó el juego. Una lista de palabras que describían los productos (sus cualidades, sus formas, lo que transmitían) y de esa lista, letras que se repetían, que sonaban bien juntas, que tenían algo propio: nació Exagonica. Una palabra inventada, que cuando la googleó y no encontró ninguna entrada, supo que era la indicada. En 2017 la marca tomó ese nombre, lo registró y no lo soltó más.
Hubo otra decisión que tampoco fue casualidad: trabajar exclusivamente con materiales libres de crueldad animal. Cuando ya tenía varios años emprendiendo, empezó a conocer más de materiales. Sabía que la marroquinería en cuero no podía trabajar con la máquina a pedal que tenía, pero tampoco el uso de ese material le cerraba del todo. Y en ese momento el mundo empezaba a hablar un poco más de consumo consciente, el mercado vegano estaba creciendo, y Exagonica eligió ese camino antes de que fuera tendencia. Hoy esa elección sigue siendo parte de todo lo que hacemos.
Diseñamos y fabricamos carteras, bandoleras, riñoneras, billeteras, materas, portacelulares, llaveros y accesorios en nuestro taller en Esquina, Corrientes. Trabajamos en pequeñas series para poder enfocarnos en cada detalle del producto. Cada pieza pasa por nuestras manos, en el taller somos pocas, trabajamos con cuidado, y eso se nota. Lo que hacemos no está pensado para quedarse guardado en un cajón: son productos para acompañarte todos los días, a todos los lugares que vayas, con el peso y el ritmo real de una mujer en movimiento.
El camino emprendedor tuvo de todo: capacitaciones, ferias, premios, mudanza a esquina, showroom, concursos de emprendedores, tienda online, créditos para equipar el taller, años de aprendizaje y también un acontecimiento a finales de 2024 que fue muy difícil, que obligó a parar, a soltar por más de un año todo lo construido. Pero acá estamos, de vuelta, con el taller abierto y las ganas intactas. Porque Exagonica no es solo una marca, es lo que pasa cuando alguien decide construir algo propio y no para de encontrarle la forma.
